Es verosímil afirmar que la escritura poética
de Raimondi razona (y actúa), entre otras cosas, sobre las condiciones de
posibilidad de hacer literatura hoy. Lo es, sobre todo, después de haber leído
versos como “Se trata de poner en tela de juicio la literatura” (Poesía Civil
2001). Subyacen en su producción cuestionamientos acerca de qué discursos se
identificaron históricamente con el fenómeno “poesía” y qué limitantes se
arraigaron de modo tal que fueron aceptadas como elementos fundantes de este
tipo de escritura. Esta es una de las direcciones sobre las que avanza el
trabajo raimondiano: dejar irreparablemente en crisis no sólo la idea de
límite, sino también la naturaleza del poema y la noción de género. En lo
formal -versos de arte mayor cercanos a la prosa- como en los núcleos temáticos
desarrollados y la selección lexemática -Cargill, Profértil, Polisur, YPF,
Solvay, gasoducto, pescadilla, diatomea, Lugol, etc.- Raimondi funda y erige un
anómalo arte escriturario que podríamos llamar “poesía de frontera”: un
discurso poético incisivo y corrosivo, limen del verso y de la prosa, de poesía
y de ensayo, de poesía y de crítica. Su poética se consolidó un espacio propio,
no sólo por la destreza técnico-arquitectónica, sino también por las agudezas
auditiva y sintáctica. Este hecho confirma que hablamos de un poeta. Desde lo
visual, la topografía edificada por los poemas se percibe como dilatados
bloques compactos. Este diseño trabaja en dos sentidos: en el orden de la
espacialidad -un trabajo de recuperación de espacio, ensanchamiento de los
límites de la poesía- y en el orden del tiempo -la versificación dispuesta
sobre el blanco de la hoja levanta un diseño cuyo trazado visual semeja al de
la antigua poesía grecorromana: recuperación de la tradición, reelaboración y
recirculación: revitalización-. Un excéntrico y alejandrino modo de hacer
poesía, incluido junto a los nombres de Casas, Cucurto,
Desiderio, Gambarotta, Laguna y Rubio en la reciente edición de La tendencia materialista.
Antología crítica de la poesía de los 90 (2012), en la que se destina un apartado dedicado
exclusivamente a sus poemas, bajo el intítulo “La
percepción histórico-económica”. El hecho de que sus poemas integren una sección exclusiva es un dato
significativo: se trata de un poeta difícil de clasificar, aun cuando hablemos
de poesía de los ‘90.
HOSTOS, EUGENIO MARIA DE
¿Qué
significa este nombre escrito en cobre
sobre la
caldera de una locomotora a vapor?
Significa
que para trazar una línea de acero
vibrante
a más de tres mil metros de altura
apta para
horadar la doble mole compacta
de los
Andes y de los litigios sobre la frontera,
los
estudios financieros en general inexactos,
la
medición de lluvias, crecientes y nevadas
al punto
de generar de improviso un derrumbe
o el
análisis del tipo de trocha más adecuado,
sin
contar aún a los miles de obreros de este
y de
aquel lado de la cresta ancha a perforar
de
acuerdo a las indicaciones de los geodestas
con el
pico, la pala y la paga mala pertinentes,
no son, aunque
tal vez lo parezca, suficientes
para unir
dos países con un proyecto trasandino:
también
hace falta la idea y el impulso moral
propia y
exactamente férreo que la sostiene
contra
todo tipo de inclemencia meteorológica
o de
consideración política estrecha e irracional
capaz de
responsabilizar a un salto tectónico
de lo que
le cabe al pensamiento federativo.
No son
durmientes por tanto lo que necesitan
hoy estos rieles
interrumpidos sin sustentación.
Los poemas pertenecen al libro inédito Para un diccionario crítico de la lengua
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