ACÚSTICO
La vez pasada
sintetizábamos los movimientos de un cuerpo
mientras lo es, cuando nos detuvimos: iniciamos pleamar
y bajamar, y difícilmente
le hayamos asignado un valor a la distancia entre ambas
en la arena, más que el de una gaviota
que de pronto volvió sobre sus pasos, observándonos. Sobre los márgenes
de su caminar aleatorio, comparamos los diseños firmados por las algas
y el yodo con la exclusividad con que una ola
se anuncia, en la campaña de sus
grandes marcas: "ésta es mi asimetría memorable".
No nos inclinamos a pensar:
presenciamos su spot minimalista, intuyendo
sus sonidos idénticos mientras se desvanecen
y su desvanecerse mientras lo son
- hasta que el análisis espectral resulte negativo,
infinito, o igual al dibujo que la sombra de un ave
traza sobre tu espalda.-
sintetizábamos los movimientos de un cuerpo
mientras lo es, cuando nos detuvimos: iniciamos pleamar
y bajamar, y difícilmente
le hayamos asignado un valor a la distancia entre ambas
en la arena, más que el de una gaviota
que de pronto volvió sobre sus pasos, observándonos. Sobre los márgenes
de su caminar aleatorio, comparamos los diseños firmados por las algas
y el yodo con la exclusividad con que una ola
se anuncia, en la campaña de sus
grandes marcas: "ésta es mi asimetría memorable".
No nos inclinamos a pensar:
presenciamos su spot minimalista, intuyendo
sus sonidos idénticos mientras se desvanecen
y su desvanecerse mientras lo son
- hasta que el análisis espectral resulte negativo,
infinito, o igual al dibujo que la sombra de un ave
traza sobre tu espalda.-
Un año después tu obsesión por los artículos náuticos
se había corregido: de haberte ausentado, la maestra
del pueblo habría rematado tu colección
de nudos, convencida de que eran los culpables
de nuestra mala suerte; y hubieras visto -eso si regresabas- a las chicas
intercambiando tus libros sobre albatros. Ya habíamos sufrido
demasiado, mientras tus hijos jugaban con escotillas de bronce. "Lo peor
es que las cosas siempre tienen un nombre
distinto", había dicho uno.
Me felicitaron, me preguntaron a qué me dedicaría
ahora, si utilizaría los conocimientos ganados
con tu caso. El municipio
insistía en regalarme su loro emblemático; pero en el garaje,
todas mis reflexiones terminaban así: "¿quiero, verdaderamente,
convertirme en un experto en pérdidas?"
Aníbal
Cristobo nació en Buenos Aires el 1 de septiembre de 1971. Entre 1996 y 2001
vivió en Río de Janeiro, donde publicó Teste
da Iguana (Ed. Sette Letras, 1997) y jet-lag
(Ed. Moby Dick, 2002). En 2002 publicó, con el subsidio de la Fundación
Antorchas, krill (Ed. Tsé-Tsé).
Actualmente reside en Barcelona. En 2005 publicó Miniaturas Kinéticas (Ed. Cosac&Naify, São Paulo), libro que
reúne su obra poética editada hasta ese momento. Posteriormente, en 2012,
publicó Krakatoa (Zindo &
Gafuri). Desde el 2012 dirige la editora de poesía Kriller71
(www.kriller71ediciones.com).

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