El mago de la soledad
Introducción a la poesía de Mario Meléndez, por Xavier Oquendo:
Lo conocí en
Santiago. Tenía en sus ojos eso que unos llaman entusiasmo, pero que yo
prefiero llamar luz para las cosas, para los objetos. Así como debió ser Víctor
Jara, cuando caminaba por las calles y le apetecía saludar, así Mario prefería
mirar las cosas, y hacer que las cosas oscuras, fúnebres, enormes, sean luz. La
luz de su mundo, de su poesía. Lo recuerdo tan entusiasta y tan sano, tan libre
de egoísmos y de itsmos infiltrados siempre en las poses de los hombres
talentosos que tiene nuestra América. Apuesto cualquier cosa que Meléndez ahora
mismo está tramando algo en amor a la poesía. Está queriendo construirse unas
escaleras locas “para sacarle los clavos/ a Jesús el nazareno”, a ese utópico
evento que nos cambia la vida cada día, que es la poesía.
He releído su poesía y he hecho que muchos
la lean. Me encanta que sea tan franco con él, con nosotros, con el lenguaje.
Que diga las cosas que hay que decir, con absoluta astucia, con un aire de
suficiencia, como que con su trabajo podemos salvarnos, y nos salvamos. Mi
amigo y compañero Mario Meléndez, es un poeta desde cualquier perspectiva.
Vamos a enfrentarnos a él desde lo
literario, solamente, para vincularlo en el tiempo y en el espacio.
Primer recurso: la expresión directa,
aquello que otros llaman la direccionalidad del discurso. En Meléndez hay un
rasgo dúctil y diáfano que ayuda a que su discurso sea directo, casi a lo antipoético,
es decir, desusar aquellas imágenes crípticas para asumir, inclusive, el lugar
común, como un recurso nuevo y establecido que asombre. Este recurso es la
metáfora insólita. El discurso de Meléndez es inaudito para muchos, pero
siempre deja una dosis de enorme bifocalidad, de aquello que el lenguaje tiene
en su matriz, pero que no todos podemos usarlo siempre, que es la connotación
sobre el hecho denotativo. Este es su principal recurso.
El segundo recurso es netamente social: el
enfoque de los temas sobre la unidireccionalidad que, parece, pasa por todos
los subtemas que sus imágenes entregan a lo largo de un poema. Recuerdo tanto
aquel bello poema dedicado al maestro Huidobro, en el que Meléndez se aferra a
un sentido primero que es la autocontemplación desde el poeta grande hacia el
aprendiz, para terminar hablando del mundo en su substancia.
Tercer recurso: el ritmo. Sin su propio
ritmo no entenderíamos a Meléndez. Ese ritmo tan arrítmico, desde la visión
total del ritmo que lleva a rima. En Mario se produce un efecto (para mí lo
mejor de su poética) de depuración absoluta en el corte de los versos, en las
pausas, en las cesuras exactas, que nos hacen a sus lectores navegar en aguas
de absoluta libertad creativa, ajustándonos a un inusual ritmo.
Esta es la voz nueva que propone. La que
dice algo nuevo. O lo mismo, pero de distinta forma. Esta es la voz nueva de la
poesía chilena que ha logrado “torear” la excelsa sabiduría de la poesía de los
grandes referentes chilenos. Un poeta total, que lleva la luz de la palabra en
su poesía que navega en quien la lee y la escucha.
Ni más ni menos.
Xavier Oquendo
Quito,
Ecuador.
Recuerdos del futuro:
Si las palabras hablaran nuestro idioma
ya no tendríamos nada que decir
ARTE
POÉTICA
Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo
La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta
La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad
El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco
La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo
La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta
La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad
El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco
La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros
LA
PORTADORA
Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
"Acompáñame", le dijo aquélla
"porque hoy estamos de duelo"
"Y quién ha muerto", preguntó el poeta
"Pues tú", respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
"Acompáñame", le dijo aquélla
"porque hoy estamos de duelo"
"Y quién ha muerto", preguntó el poeta
"Pues tú", respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame
RECUERDOS
DEL FUTURO
Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
"Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas"
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
"Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo"
esa mañana y me dijo
"Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas"
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
"Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo"
Mario Meléndez (Linares,
Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran:
Apuntes para una leyenda, Vuelo
subterráneo, El circo de papel y La
muerte tiene los días contados. En 1993 obtiene el Premio Municipal de
Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas
revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y
extranjeras. A comienzos del 2005 obtiene el premio "Harvest
International" al mejor poema en español otorgado por la University of
California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra
traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano,
búlgaro, persa, catalán, macedonio y griego. Durante cuatro años vivió en
Ciudad de México, donde dirigió la serie Poetas Latinoamericanos en Laberinto
ediciones y realizó diversas antologías sobre la poesía chilena y
latinoamericana. Actualmente radica en Italia. A comienzos del 2013 recibe la
medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fundación
Internacional don Luigi di Liegro. Una
selección de su obra acaba de aparecer en la prestigiosa revista Poesia de Nicola Crocetti. Es considerado una de las voces más
importantes de la nueva poesía latinoamericana.
parece entrar en el cielo y salir de este...los peces son estrellas o al contrario, con la inocencia de tomar un avión y leer que "La Portadora" es aquella que nadie quiere, todos temen...una amiga...y la poesía que se forma entre nubes, en espacios tan grande que una vaca que pasta en la memoria es aquella suave palabra que no encuentra paz en aquellos espacios milenarios...gracias poeta por tus versos.
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